Teatro de la vida

Luz, alegría y pena. De todo hay.
Intérpretes que hablan, ríen, lloran, gritan, se arrastran, hacen y juegan a ser.
Alguno lleva los ojos tapados.
Otro se ha vestido de silencio, uno de queja, aquél de vacío, otro de templanza, y de complicidad, cansancio, esperanza, cariño, sabiduría.
¡Qué buen vestuario!
Hay movimiento y, a ratos, tranquilidad y calma.
Alboroto, música, ruido.
En cualquier momento, comienza el segundo acto o el acto final y sin sabernos el papel.
No sé si habrá aplusos o abucheos o, siquiera, algo.
Tampoco sé si me importará.
Quizá no haya público.
Hay veces que me siento extraño en este teatro.

Comentarios

  1. Magnífico, Azanatos, estás empezando un camino peligroso (escribir) y te veo bien pertrechado. Enhorabuena

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